En esa primera visita se recoge información básica: situación personal y familiar, red de apoyo, historia de consumo y antecedentes médicos. También se realizan algunas pruebas y, sobre todo, se empieza a construir un vínculo de confianza. Este primer encuentro sirve para conocerse, explicar cómo funciona el centro y cuál es el papel de cada profesional, resolver dudas y acompañar sin juicios.
El objetivo es claro: que la persona se sienta apoyada y con ganas de continuar el tratamiento. Dar el primer paso no es fácil, pero no se hace en solitario.