¿Por qué cuando un hombre famoso tiene problemas de adicción suele ser “un rebelde” o “un superviviente”, pero cuando le pasa a una mujer aparece el juicio, la vergüenza o la idea de “haber tocado fondo”? Las adicciones no existen fuera de la sociedad. Y los medios no solo informan: también moldean cómo las entendemos. La investigación lleva años mostrando que el lenguaje sobre adicciones sigue siendo muy estigmatizante. Palabras como “adicto” o “yonki” reducen a una persona a su enfermedad. Pero además, el estigma no afecta igual a hombres y mujeres. Las mujeres con problemas de consumo suelen recibir más juicio moral, más culpa y más señalamiento social. Y esto importa, porque el estigma afecta a cómo vemos a las personas… y también a cómo las tratamos y acompañamos. Hablar de adicciones también implica revisar nuestros prejuicios.