En países del norte de Europa están triunfando las sauna raves: sesiones con DJ en directo, luces, música electrónica… y mucho vapor. Lo más llamativo no es el lugar, sino la norma: no hay alcohol. La intensidad no viene de lo que consumes, sino del calor, el ritmo y el movimiento. Sin copas de por medio, la conexión es más directa, ya que la gente va por la música y por la experiencia compartida.
¿Te atreverías a probar una fiesta así?