Este neurotransmisor es clave para coordinar movimientos, sentir interés, y disfrutar de todo lo que nos rodea. El riesgo aparece cuando ciertas sustancias elevan sus niveles muy por encima de lo natural. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra y el cuerpo ya no busca placer, sino evitar el malestar de su ausencia.
La dopamina no es el problema. El problema es lo que rompe su equilibrio.