Un estudio reciente en población española señala que el craving por el móvil —ese impulso intenso de revisarlo— es un componente clave del uso problemático. La investigación muestra que este fenómeno:
• Es más frecuente en personas jóvenes (menores de 35 años)
• Se relaciona con ansiedad, depresión e impulsividad
• Y con el uso problemático de videojuegos y apuestas
No se trata solo de cuánto tiempo usamos el móvil, sino de la dificultad para resistir el impulso de cogerlo. Cuando se combinan vulnerabilidad individual, malestar emocional y tecnologías diseñadas para captar nuestra atención, el riesgo de uso problemático aumenta.