Las bebidas energéticas ya están en todas partes, pero… ¿son realmente seguras?
Aunque ayudan a activar cuerpo y mente, el exceso puede causar insomnio, deshidratación o subir la presión arterial. La clave es la moderación. En adultos sanos y en momentos puntuales puede rendir; abusar de ellas puede traer problemas.