Es un anestésico usado en medicina, pero también se consume en contextos recreativos, y su uso está aumentando en los últimos años. Se trata de una sustancia disociativa, ya que puede hacer que la persona se sienta desconectada de su entorno y tenga dificultades para reaccionar. Sus efectos duran entre 30 y 60 minutos y pueden incluir: confusión y desorientación, náuseas, ansiedad y pérdida de consciencia en algunos casos. A dosis altas puede afectar a la respiración y dejar a la persona poco reactiva. Además, su consumo repetido puede provocar problemas urinarios importantes, que en casos graves requieren tratamiento médico. Que se use en medicina no la hace inofensiva en otros contextos. ¿Conocías estos efectos?