Funciones como el control de impulsos, la toma de decisiones y la regulación emocional aún están madurando.
Además, los menores:
– Tienen menor capacidad de autorregulación.
– Son más sensibles a la validación social.
– Están construyendo su identidad.
Por eso, el impacto del entorno digital no es el mismo a los 13 que a los 30.
No sabemos aún con claridad los efectos a largo plazo, pero la evidencia indica que cuando el uso se descontrola, aumenta el riesgo de problemas emocionales, conductuales y de bienestar, especialmente en jóvenes.
La clave no es demonizar el móvil, sino entender cómo educar en un uso responsable.