Los profesionales señalan tres claves importantes:
1. No es vapor de agua. Es un aerosol que suele contener nicotina y otras sustancias que pueden dañar los pulmones y el corazón.
2. Se han detectado metales como el níquel o el plomo, con potencial riesgo cancerígeno.
3. Los saborizantes reducen la percepción de riesgo y resultan especialmente atractivos para jóvenes y adolescentes, además de poder irritar las vías respiratorias y afectar a las células.
Según los estudios, el cigarrillo electrónico solo podría considerarse en adultos fumadores crónicos, y únicamente como último recurso para reducir riesgos, no como una opción segura.