El estudio analiza cómo el consumo excesivo de alcohol en la adolescencia puede afectar la memoria y el cerebro en la edad adulta. En un modelo con animales, los investigadores vieron que el alcohol daña zonas del hipocampo relacionadas con el aprendizaje y la memoria, alterando la actividad de ciertos receptores cerebrales. Sin embargo, cuando los animales habían pasado antes por un estrés leve y controlado, estos efectos negativos se reducían: el cerebro mostraba una recuperación parcial de su funcionamiento normal. Aun así, el alcohol siguió afectando el comportamiento emocional, lo que indica que esta “protección” solo es parcial.
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Julia Verheul-Campos, Laura Sanchez-Marín, Yolanda López, Ana L. Gavito, Pedro Grandes, Pedro Serrano, Inmaculada Guerricagoitia, Guillermo Estivill-Torrús, Marta Rodríguez-Arias, Jose Miñarro, Francisco J. Pavón-Morón, Juan Suárez, Antonia Serrano, Fernando Rodríguez de Fonseca
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